En una entrada reciente relataba la experiencia que tuve el curso pasado al reunirme con una madre que no sabía qué estaba dando su hijo de 1.º ESO ni qué calificaciones estaba sacando. Lo curioso del caso no es que la causa fuese que este no la informara, sino que la informaba mal (la entrada es esta). Años atrás recuerdo también haberle tenido que desmentir a otra madre que el 3 que le había llegado a su hijo por correo calificando una prueba dada estaba valorado sobre 4, como este le había contado. ¿Cuántos no habremos tenido experiencias de este tipo? No obstante, no fueron solo estas experiencias las que me indujeron a reflexionar sobre la necesidad de informar a las familias periódicamente de todas las calificaciones obtenidas por sus hijos en clase. El año pasado trabajé con un compañero, trabajador incansable, del que aprendí muchísimo, que tuvo algunos desafortunados desencuentros con algunas familias porque no comprendieron correctamente la aplicación del método del "flipped classroom" por su parte. ¡Con lo fácil que sería que viesen la de cosas que hacía en clase si solo supiesen lo que ocurría en su aula!, pensaba yo. Y esa fue la mecha, el germen de la idea que voy a exponer a continuación: un método para comunicar rápida y automáticamente a las familias las calificaciones obtenidas en clase por sus hijos pero con el que, colateralmente, también las familias pueden ser conocedoras del ingente trabajo que se desarrolla en el aula.
Pero, ahora bien, esto... ¿cómo lo hacemos?






