Evaluación


En esta pestaña del blog no aspiro a realizar sesudas aportaciones sobre evaluación. Para eso existen estudios interesantísimos, mucho más provechosos que lo que yo, desde luego, podría aportar, y mi idea de la evaluación se resume, además, en lo que recoge esta fantástica infografía de Itziar López:

-Si se quiere poner en práctica una verdadera evaluación formativa (evaluación a la que nos obliga la ley, por cierto), es decir, si queremos que la evaluación tenga un valor formador, si queremos que sirva no solo para asignar una calificación final al alumnado sino para proporcionarle a este información útil sobre su proceso de aprendizaje; si queremos que sirva, también, para reorientar el proceso de enseñanza-aprendizaje, desarrollar exclusivamente una evaluación sumativa (en resumidas cuentas, aquella de cuyos resultados conseguimos extraer una calificación numérica) resulta completamente insuficiente. La evaluación debe ser un proceso integrador, paralelo al proceso de enseñanza-aprendizaje, que ha de ponerse en práctica en todo momento, no solo al final de una unidad didáctica o de una evaluación.

-La evaluación no tiene por qué ser exclusivamente puesta en práctica por el docente (heteroevaluación). En determinados momentos (trabajo cooperativo a partir de un proyecto, exposiciones orales, etc.) puede ser interesante que el alumnado se evalúe a sí mismo (autoevaluación) o al resto del alumnado (heteroevaluación), poniendo así en marcha importantes procesos metacognitivos.

-Como señalaba arriba, si solo tenemos en cuenta la evaluación sumativa, el proceso evaluador no sirve para reorientar el proceso (de aprendizaje del alumnado y de enseñanza-aprendizaje del docente): solo será útil para asignar una calificación. De forma análoga, si solo se evalúa por medio de pruebas objetivas de contenidos (exámenes), tan solo se está proporcionando información sobre aspectos conceptuales. Pero ¿y los procedimientos?, ¿las destrezas?, ¿las habilidades?... ¿Qué ocurre con las competencias? Si realmente queremos vertebrar nuestra praxis docente a partir del principio de las competencias, es necesario evaluar otros procedimientos (portafolio, producto final de un proyecto o trabajo, trabajo en equipo, etc.).

-Y, por último, evaluar todos estos procedimientos resulta fácil si se utilizan, claro, instrumentos adecuados para ello: instrumentos como las rúbricas, las escalas de valoración (verbal o numérica), las listas de control, las dianas de aprendizaje...

En esta pestaña recopilaré aquellas entradas de mi blog que, sin pretensión de ser sistemáticas o exhaustivas, tengan como elemento común en mayor o menor medida el espinoso tema de la evaluación:

BANCO DE RÚBRICAS U OTROS INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN

-"Rúbrica para la evaluación de la expresión escrita + Cómo evaluar automáticamente una rúbrica a través de dos complementos de Google Drive ("Yet another mail merge" + "CoRubrics")"Comparto con vosotros a través de esta entrada la rúbrica que empleo en clase para la evaluación de la expresión escrita, instrumento este que me ha permitido alcanzar la máxima objetividad posible a la hora de evaluar este apartado tan importante y que con tanto ahínco trabajamos con nuestro alumnado. Cualquier sugerencia o recomendación será bienvenida, dado que entiendo que es una primera versión de un ideal siempre mejorable. (Leer más.

-"Rúbrica y escala de valoración para la evaluación de la expresión oral"Comparto ahora esta rúbrica que empleo en clase para la evaluación de la expresión oral, aspecto de la lengua (e incluso de la vida general de nuestro alumnado, yendo más allá) que no atendemos a veces adecuadamente. Presenta una versión doble: primero hay una rúbrica más avanzada, en la que se especifican más aspectos que evaluar, y a continuación hay una más básica, más sencillita, para aplicar en aquellas exposiciones más breves o cuando el alumnado pertenece a un nivel inferior, por ejemplo. (Leer más.)

PÁGINA EN PROCESO DE CONSTRUCCIÓN




No hay comentarios:

Publicar un comentario